Los beneficios del acecho para tu salud y el desarrollo epiritual

EL ACECHO

¿Sabías que tenemos aproximadamente 80 000 pensamientos diarios?

¿Qué muchos de ellos son repetitivos y lacerantes lo que produce estrés, cansancio y envejecimiento?

El acecho es una disciplina tolteca que utilizaban los antiguos sacerdotes,

Es un continuo monitoreo de uno mismo

Es verse como un observador externo

Los beneficios del acecho son varios. Principalmente ofrece una herramienta de diagnóstico para detectar las áreas de oportunidad de desarrollo, conductas que te impiden desarrollarte o están produciendo daños.

  • Reduce el estrés
  • Puede disminuir o parar el diálogo interno torturante
  • Aumenta los niveles energéticos
  • Produce efectos positivos en el rejuvecimiento

Tenemos aproximadamente 80 000 pensamientos diarios y muchos de ellos son repetitivos y lacerantes lo que produce estrés, cansancio y envejecimiento.

Elizabeth Blackburn
neuróloga, premio nobel de medicina

  • Investigó ¿Por qué algunas personas de 40 años se ven de 60, mientras que otras de 60 años se ven de 40?
  • Encontró que el pensamiento negativo, la hostilidad, pesimismo, rumiación, mente errante producen estrés y acortan los telómeros (parte terminal de los cromosomas que son donde está la información genética) lo que conduce al envejecimiento prematuro.
  • La doctora Blackburn premio nobel de medicina investigo a un grupo de cuidadoras de enfermos en un hospital. Se ha detectado que esta actividad es una de las que produce mayor estrés en los seres humanos. En un grupo de cuidadoras encontró que la mayoría tenía telómeros cortos lo que indiciaba un exceso de estrés. Sin embargo pocas cuidadoras tenían los telómeros normales y no mostraban signos significativos de estrés. En la investigación descubrió que estas cuidadoras tenían conductas diferentes al resto del grupo:
  • Ellas no pensaban y repensaban los problemas otra vez, es decir no rumiaban
  • Ellas podían cuidar al enfermo en el día y cuando llegaban a su casa en la noche podían desconectarse de su trabajo y descansar.

El arte de acechar es aprender todas las peculiaridades de tu disfraz, y aprenderlas tan bien que nadie sepa que estás disfrazado.
Para conseguirlo, necesitas ser despiadado, astuto, paciente y dulce. Ser despiadado no significa aspereza, la astucia no significa crueldad, ser paciente no significa negligencia, y ser dulce no significa estupidez. Los guerreros actúan con un propósito ulterior, que no tiene nada que ver con el provecho personal. El hombre corriente actúa sólo si hay posibilidad de ganancia. Los guerreros no actúan por ganancia, sino por el espíritu.

La Rueda del Tiempo de Carlos Castaneda

Los 7 principios del acecho. Fragmentos del libro “El Don del Águila” de Carlos Castaneda

(Los comentarios personales en negrita)

Capítulo XIV. FLORINDA.

1er PRINCIPIO DEL ACECHO

-El primer principio del arte de acechar es que los guerreros eligen su campo de batalla -me dijo-. Un guerrero sólo entra en batalla cuando sabe todo lo que puede acerca del campo de lucha.

(…)

2º PRINCIPIO DEL ACECHO

-Eliminar todo lo innecesario es el segundo principio del arte de acechar.

(…)

3er PRINCIPIO DEL ACECHO

-No compliques las cosas -me dijo con tono autoritario-. El tiro es la simpleza. Aplica toda la concentración que tienes para decidir si entras o no en la batalla, porque cada batalla es de vida o muerte. Este es el tercer principio del arte de acechar. Un guerrero debe de estar dispuesto y listo para entrar en su última batalla, al momento y en cualquier lugar. Pero no así nomás a la loca.

(…)

4º PRINCIPIO DEL ACECHO

– el cuarto principio del arte de acechar. Descansa, olvídate de ti mismo, no tengas miedo a nada. Sólo entonces los poderes que nos guían nos abren el camino y nos auxilian. Sólo entonces.

(…)

5º PRINCIPIO DEL ACECHO

-Has aplicado correctamente el quinto principio del arte de acechar -dijo-. No te dejes llevar por la corriente.
-¿Cuál es el quinto principio?
-Cuando se enfrentan a una fuerza superior con la que no pueden lidiar, los guerreros se retiran por un momento -dijo-. Dejan que sus pensamientos corran libremente. Se ocupan de otras cosas. Cualquier cosa puede servir.

(…)

6º PRINCIPIO DEL ACECHO

el sexto principio: los guerreros comprimen el tiempo, todo cuenta, aunque sea un segundo. En una batalla por tu vida, un segundo es una eternidad, una eternidad que puede decidir la victoria. Los guerreros tratan de triunfar, por tanto comprimen el tiempo. Los guerreros no desperdician ni un instante.

(…)

7º PRINCIPIO DEL ACECHO

Florinda me dijo que su benefactor les dio a todos ellos ejemplos prácticos de cada una de las facetas de su conocimiento. Actuaba directamente de acuerdo con sus premisas de guerrero, y luego les daba las razones de guerrero por haber actuado del tal modo. En el caso de Florinda, siendo él un maestro del arte de acechar, montó el ardid de la enfermedad y la cura, que no sólo era congruente con las acciones del guerrero, sino que representaba una introducción magistral a los siete principios básicos del arte de acechar. Primero atrajo a Florinda al campo de batalla de él, donde ella se encontraba a su merced; la forzó a eliminar todo lo que no le era esencial, le enseñó a jugarse la vida con cada decisión, le enseñó cómo calmarse, la hizo entrar en un nuevo y optimista estado de ánimo a fin de ayudarla a reagrupar sus recursos, le enseñó a comprimir el tiempo, y, por último, le mostró que un acechador jamás deja ver su juego, jamás se pone al frente de nada.

Florinda se impresionó vivamente con este último principio. Para ella, éste condensaba todo lo que me quería decir en sus instrucciones de último minuto.

-Mi benefactor era el jefe -dijo Florinda-. Y, sin embargo, al mirarlo, nadie lo hubiera creído. Siempre ponía como frente a una de sus guerreras, mientras que él, con toda libertad, se codeaba con los pacientes fingiendo ser uno de ellos; o, si no, se hacía pasar por un viejo senil que constantemente barría las hojas secas con una escoba casera.

Florinda me explicó que para aplicar el séptimo principio del arte de acechar, hay que aplicar los otros seis.

(…)

“Aplicar estos principios produce tres resultados. El primero es que los acechadores aprenden a nunca tomarse en serio: aprenden a reírse de sí mismos. Puesto que no tienen miedo de hacer el papel de tontos, pueden hacer tonto a cualquiera. El segundo es que los acechadores aprenden a tener una paciencia sin fin. Los acechadores nunca tienen prisa, nunca se irritan. Y el tercero es que los acechadores aprenden a tener una capacidad infinita para improvisar.”

 

 

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